| Antonio's profileAsociación Cultural y De...PhotosBlogLists | Help |
|
|
||||||||||
|
12/5/2006 Del jamás al hoyJamás un club andaluz estuvo en el lugar que está hoy el Sevilla F.C.. Jamás un club andaluz había llevado hasta sus vitrinas dos TÍTULOS europeos como los que hoy lucen en el Sánchez Pizjuán (perdón, en el Ramón Sánchez Pizjuán). Jamás un club andaluz revalidó, un mes tras otro, su posición preeminente en el panorama futbolístico europeo. Jamás una afición gozó de su condición de afición de equipo líder en toda la historia del fútbol andaluz. Jamás, hasta hoy y desde hace ya meses. La grandeza del Sevilla F.C. ha sido reconocida en estos últimos meses en las más altas instancias del balompié mundial, con la primera posición de un ranking en el que cuesta encontrar a otros equipos históricos de nuestro país (con o sin títulos europeos), y entre los que hay algunos a los que les cuesta reconocer la validez de semejante ranking. Un posición de privilegio que embriaga de orgullo al todo el forofismo blanquirrojo y que viene germinando desde la semilla del trabajo desde la humildad que un Consejo de Administración ha sabido transmitir. Sin grandes aspavientos, sin ánimo de atraerse de manera baldía atenciones no merecidas, sin afán mediático; trabajando al compás de lo que las posibilidades económicas permitían y procurando, de forma sensata, sacar lo mejor de cada uno de los sevillistas que, de forma más directa, trabajaban y trabajan por el Sevilla. Nada de grandes frases. Si acaso, unos lemas que buscaban la congregación, la conjunción de una afición en torno a un escudo que, tras, años de vaivenes más o menos desagradables, tenía que apiñarse si queríamos realidades tangibles y trascendentes, y no estancarnos en triunfos de otras épocas que a muchos nos sonaban demasiado lejanas. El Sevilla Fútbol Club, el Bicampeón Europeo de 2006, el que encabeza clasificaciones internacionales, el que aspira, ya sin complejos, a encaramarse al carro de los que compiten en Europa sin ir de víctima ni a especular a ver si suena la flauta; ese Sevilla F.C. ha vuelto a reivindicarse por la voz de otros, de la Federación Internacional de Historia y Estadística del Fútbol -IFFHS- (que a muchos no interesa porque cuesta encontrarles en esa lista), como el Mejor Equipo del Mundo, y va camino de conquistar semejante condición para el presente año a poco que gane algún partido más en Europa, en esa Europa en la que se encumbró a base de su propio esfuerzo. Disculpa amigo que lees este artículo, si aprecias cierta euforia en mis palabras. Tal vez sea así. Hemos de reconocerlo TODOS. Somos los mejores, porque nuestro Club desde todas sus instancias (Presidencia, Consejo de Administración, Federación de Peñas, equipos técnicos, sanitario, y jugadores, por supuesto, de todos los escalafones), nos ha hecho los mejores. Eso, hay que disfrutarlo como nosotros sabemos, es decir, con la grandeza y la categoría que más de 101 años de historia nos han enseñado y legado, y que habremos de enseñar y legar a quienes hereden este caudal de gloria que, desde 1905, se llama Sevilla Fútbol Club. Antonio Palomar García Antonio Palomar García 11/26/2006 SOLICITUD DE INSCRIPCIÓNSi quieres hacerte socio, bájate el fichero adjunto, lo rellenas y lo entregas en la Peña.Y David venció a GoliatBueno, David, y Palop, y J. Navarro, Escudé, D. Alves, Poulsen, Renato, Adriano, Jesús Navas, L. Fabiano, Kanoute, Adriano, Maresca y un tal Pep Martí. Y la noche volvió a teñirse de rojo y de blanco; y los que habían sido designados los mejores jugadores de Europa pocas horas antes, tuvieron que hincar la rodilla; y los cohetes subieron la cielo para llamar a las puertas de los que ya están en el tercer anillo del Pizjuan; y los monegascos supieron lo que significa eso que dice la canción: ejemplo de sevillanía; y las portadas de los medios volvieron a lucir en sevillista, porque todo había sido posible. ¡Cómo jugó el Sevilla, Dios mío! Il capo terminó lo que comenzó uno que nació en junto a la Fabrica de los Sueños, el mismo que contra el Schalke 04, en el minuto cien del año del Centenario, nos metió en la final de Eindhoven, ese niño con pinta de D´artagnan que hizo del balón su espada para llevarse medio Barça por delante, y a quien tuvieron que derribar porque se iba comer las redes del Luis II, un tal… Antonio Puerta ¡Que pedazo de cantera! Y Renato acompañando la jugada del primero; y Kanouté marcando de espaldas el segundo; y Renato volviendo a asustar a Valdes de otro cabezazo; y Poulsen volviendo locas a las niñas de las gradas y al Barça en el centro del campo. Dijo Del Nido que David vencería a Goliat, y lo hizo. También dijo que los sueños se cumplían y se están cumpliendo. Y ha dicho que lo mejor está por llegar… ¿qué nos tendrá preparado Dios mío? Aquí, en Lora, en la Peña cada partido que vemos ha significado una victoria. Y al final de cada Final europea (¡qué bien suena eso!), a la calle a demostrar que la sevillanía y el loreñismo tienen mucho que ver en cuanto a la grandeza y el saber estar, por más que le pese a alguno y a alguna. No sé si la portada de esta Radio de Papel acogerá una nueva imagen del sevillismo, nada mejor ha vuelto a ocurrir en nuestro pueblo en el presente mes de Agosto, la cuestión es que alguno y alguna tendrá que aguantar que los medios libres sigan siendo libres y publiquen lo que les dé la gana. Y bien que desde la Peña nos alegramos de ello, aunque las agujetas de la felicidad de la noche del 25 nos tengan roncos y ya parezca que más alegría no es posible. Lo es. Y lo es porque además lo mejor dicen que está por llegar… ¿qué será Señor? El sevillismo loreño está feliz, como el sevillismo mundial, así como suena. Lituanos conozco que les gusta tanto una Bandera Centenaria y el Himno de El Arrebato como a cualquier sevillista. El peñismo sevillista loreño puso su nueva sede a reventar para volver a soñar despiertos, otra vez, todos juntos. Y no faltó nadie. Hubo quien estando ya en la Gloria nos miró a través de los ojos de su hijo de pocos meses que, ante el impresionante gentío que le rodeaba, ni se inmutó el tío. Parecía, que digo parecía, sabía perfectamente que estaba en su casa, en la que su padre, con un puñado de amigos sevillistas, se había empeñado en abrir para disfrute de todo el sevillismo. Gracias compañero. Y después, todos a la calle. A que la marea roja y blanca se dejase notar, subrayando por cada rincón de nuestro pueblo que hay un equipo en Andalucía que es el primero de todos por prestigio, por historia, por haber sido el equipo que paseó por Europa el nombre de la Capital andaluza, de Sevilla, llegando donde nunca llegó ningún otro equipo andaluz, a dos finales en un año, y las dos ganadas para honra y orgullo de todos los que queremos lo mejor para nuestra Tierra. Por todo eso, querido lector, volveremos a verlo. Para que las lenguas antiguas se sigan en regodeando en sí mismas de habernos legado tanto a la familia roja y blanca del Sánchez Pizjuán. Para que nuestro equipo esté otros cien años luchando, sin rendirse, y abanderando el nombre de nuestra ciudad. No sé qué será eso tan bueno que está por llegar. A mí, así, de momento y para terminar sólo se me ocurre gritar ¡Viva el Sevilla! ¡Viva el Sevilla! ¡Viva el Sevilla! Antonio Palomar García 11/25/2006 Sevillista seré hasta la muerteAnda estos días la Plaza Nueva Hispalense trasminando a los cuatro vientos aromas de una bandera, que ondea sobre la Casa Grande de la ciudad más bella del mundo, rompiendo el azul sevillano con el más puro alba y carmesí sevillista.
Y mira hacia el viejo Nervión ofreciéndose al mundo que la observa.
Y se sabe Noble, y Leal, y Decana - Centenaria ya-, y Mariana por naturaleza como la ciudad a la que se debe. Porque le dio su nombre, sus colores, la llenó de su alma y la bandera se hizo cada vez más sevillana, y la ciudad cada vez más sevillista. Y la historia de ambas cada vez más grande.
Anda la bandera de mi equipo, el Sevilla Fútbol Club no sabiendo dónde acudir. Si a dar las gracias a quienes la blandieron y ya no están, o si correr a recibir a quienes comienzan a exhalar sus primeros alientos sevillistas.
Porque el Sevilla Fútbol Club está de Centenario, rememorando historias, dibujando en el aire aquellos partidos, tratando de dejar “pa” luego los malos ratos también sufridos, y presumiendo mucho, todo lo que sea necesario y un poquito más, de haber sido los primeros en meter goles para ofrecerlos a todo, absolutamente a todo el pueblo sevillano, que siempre supo cuáles fueron los orígenes del fútbol en la Ciudad de Palos -de ahí el nombre latino de Hispalis-.
Y volverá cada domingo, y sucederá lo que toque. Y si se pierde, bueno. Y si se empata, bueno. Y si se gana, bueno. Seguirá el sevillismo ahí, fiel a un escudo de cinco barras rojas sobre fondo blanco, tres santos sevillanos, un escudo que le delata y un balón que más parece el mundo que le mira y que le admira.
Fidelidad de un sevillismo que le viene de casta de rey que aquí nunca fue dejado. Fidelidad de roja pasión por una ciudad que le envuelve, y le da sentido cada despertar que amanece y se siente cada instante más sevillano, cada instante más sevillista.
Fidelidad a un nombre que identifica a un equipo de fútbol con la universalidad hecha Capital de Andalucía por obra y gracia de Dios.
Así, piropo a piropo, el sevillismo sabe que es por sí mismo referencia principal e imperecedera de su procedencia allá donde su nombre, Sevilla, se reitere por su presencia o por su recuerdo.
Porque el sevillismo es sevillanía, y la sevillanía se adivina desde lejos. Es la sevillanía, grandeza de ser humano en el que las diferencias, en otros ámbitos de la vida ineludibles, se hacen inexistentes.
Querido lector, hoy en un día normalmente impropio para hablar de fútbol, el alma (dicen que es blanca) y el corazón (dicen que es rojo) se han despertado bostezando sevillismo.
El día se ha levantado hoy con melancolía, acordándonos de gentes con las que tal vez no compartamos nada más o quizá lo compartimos todo. Gente como nosotros mismos, con el alma blanca y el corazón rojo. Sevillistas más grandes o más pequeños. Gente que están en la lejanía que es capaz de evitar una llamada de teléfono, o en la cercanía de encontrarle en lo más profundo del alma que, como la tuya, también es blanca.
Gente que para ti nunca se fueron, pero que ellos lo hicieron para cumplir un sueño, una palabra: ser sevillistas hasta la muerte.
Son las cosas de sentirse parte del Sevilla Fútbol Club. Orgullo por historia, nobleza por origen, grandeza por real estirpe, sevillista porque sí.
Yo hablo de lo mío, de los míos. Soy sevillista. Tal vez lo heredé de mi padre; de lo que estoy seguro es que me lo ha vuelto a contagiar quien cada mañana se despierta y lo primero que ve es su bandera del Sevilla Fútbol Club, mi hermano Juan Carlos.
¡Y cuánto me dejo atrás! Algo más de setecientas palabras no dan para mucho. Ahora toca disfrutar de ganar, si es posible, o de perder, que más da. Ya nada será lo mismo de aquí en adelante, porque nunca fue el Sevilla Fútbol Club equipo para “según cómo esté el patio”, es un equipo de por vida, y la vida es así, te rodea de circunstancias, (Ortega y Gasset me perdone), que no las puedes elegir y sin esperártelo te encuentras con algo que, como el hecho de ser sevillista, ya no lo quieres evitar.
En fin, hoy viernes, un día tan raro para hablar de fútbol, me dio por escribir de mi Sevilla Fútbol club. Será que hoy es 14 de Octubre. El fútbol, un sin sentido...Seguramente algún antropólogo, sociólogo o psicólogo social se habrá expresado, incluso de manera solemne, sobre el fenómeno del fútbol. Y, a pesar de todo, poco más de lo que ya sabemos habrá dicho en torno a lo mismo. Porque, este ritual de cada fin de semana, y de algún que otro miércoles y/o jueves, que sólo (y poco) descansa en verano, escapa a cualquier intento de raciocinio. Y lo peor, tal vez, sea tratar de devanarse los sesos buscando un intento de interpretación de este acontecimiento deportivo capaz de mover cientos de miles de seres humanos condicionando, a veces, la propia vida de las personas (ahí están la apuestas, la rupturas familiares que de vez en cuando oímos producto de lo mismo, y tantas otras consecuencias de su seguimiento prácticamente incondicional). Decía Heidegger, uno de los más reconocidos y admirados pensadores del reciente siglo finalizado, y paisano de los seguidores de Shalke-04, que “en el peligro está la salvación”, y hoy la salvación que para muchos pudiera suponer la práctica o el seguimiento de la práctica del fútbol, se ha convertido precisamente en el peligro que les acecha de no anteponer a dicho seguimiento cierta dosis de lógica si es que el fanatismo no surge antes para, trágicamente, evitarlo. Porque es curioso como emerge el sentimiento de afinidad a este o a aquel club. No se sabe porqué decimos ser del Sevilla, del Betis o Valencia o del Cádiz. Y, más curioso todavía, es el modo cómo nos identificamos y reivindicamos nuestro sentido de pertenencia a dichas entidades (empresas) deportivas. Acentuamos nuestra condición incluso delante de nuestros iguales, porque hay que ser más del club de turno que nadie. Incomprensible, pero aún tratando de razonarlo, quien suscribe está escuchando un partido de Segunda B y, en el descanso, a alguien se le ha ocurrido volver a repetir los goles de una final en Eindhoven… y yo he tenido que parar de escribir porque los vellos se me han puesto de punta escuchando lo que ocurría el 10 de mayo de 2006 a no sé cuántos miles de kilómetros de Sevilla, dónde un equipo de mi tierra, mi equipo, precisamente, mi equipo fue el que jugó aquella final ( y además, la ganó). Y vuelve a ser llamativo, porque ahora la pertenencia es de doble sentido, yo soy de mi equipo, y el equipo es mío. A partir de ahí a defender y a presumir de lo conseguido, porque hay que asentar de manera pública y palmaria la preeminencia y el prestigio, en función de lo ganado, sobre el resto de otros clubes, especialmente, los más cercanos… Una preeminencia que, en muchas ocasiones, es reconocida por los aficionados del equipo rival si son los derrotados, y eso que se llama deportividad aflora (véase y léase, si se desea contrastar mi afirmación, la página 28 del ABC del día 19 de mayo). La cuestión es, pues, dónde radica la racionalidad del fútbol si es que se fundamenta sobre algún argumento mínimamente asumible. Porque ni materialmente ofrece algún rédito al común de los aficionados (salvo a aquellos que hayan invertido parte de su capital en acciones del club de sus amores); ni desde el punto de vista del desenvolvimiento cotidiano (salvo casos extremos), parece necesario constituir nuestra existencia en dependencia de lo que ocurra con nuestro club. Lo mismo, y recurriendo de nuevo a la historia de la filosofía, todo se reduce en términos hegelianos a la pasión como motor del mundo. No la fe ni la razón. Lo que mueve al hombre es todo aquello que le apasiona, venía a decir el pensador de Heidelberg. ¿Demasiado trascendente lo que digo? Es posible, tanto como determinadas y muy comprensibles celebraciones o padecimientos, ya estén estos previstos o no. Lo cierto, querido lector, es que el fútbol, como dijo el otro, es así. Incomprensible desde resultados de partidos inesperados, hasta todo aquello que es capaz de convulsiona y está relacionado con lo que lo rodea. Son reflexiones, en fin, producto de la relajación que te ofrece saber que tu equipo ha conseguido para la afición de la que formas parte, para la ciudad en la que vives y para la Comunidad Autónoma de la que uno presume pertenecer, el primer título europeo que Sevilla y Andalucía pueden contemplar en las vitrinas del Sánchez Pizjuan. Asociación Cultural y Deportiva Peña Sevillista "Miguel Herrera Marzo"(Lora del Río-Sevilla) sevillistasmhm@hotmail.com |
||||||||||
|
|